Más de 75 horas de apagón. Oposición dice que al menos 21 personas han muerto en los hospitales


Hospitales que no pueden atender a sus pacientes, largas colas en los automercados en búsqueda de lo poco que se pueda pagar, familiares desesperados por contactar a sus seres queridos varados lejos de casa a falta de transporte público.

Venezuela enfrenta desde la tarde del jueves las secuelas del peor apagón de su historia. El ministro de Electricidad Luis Motta había anunciado en ese entonces por la cadena estatal VTV que tardaría tres horas restaurar el servicio. Han pasado más de 72 horas. El servicio se restauró parcialmente este domingo en algunas zonas de Caracas. Pero la incertidumbre y falta de comunicación hace difícil contabilizar a qué partes del país regresó la luz.

Varios hospitales han atendido a sus pacientes con la ayuda de generadores, pero muchos han tenido que operar sin luz. El gobierno de Nicolás Maduro no ha comentado sobre el impacto de los apagones en los centros hospitalarios. 

El presidente encargado, Juan Guaidó, indicó el domingo en una rueda de prensa hay 17 muertos confirmados por el apagón en los hospitales, 15 de ellos en Maturín, capital del estado oriental de Monagas. 

La noche del domingo, el diputado José Manuel Olivares informó por Twitter que la cifra subió a 21 fallecidos. Esto incluye a al menos 6 recién nacidos.

tratamiento de diálisis.

Las secuelas del apagón no solo afectan a los enfermos en los hospitales. 

Madres como Renee Martínez no pueden ni comprar medicina en una farmacia para sus hijos. Martínez, una ama de casa de 31 años, afirmó que pasó “una noche de terror” el sábado debido a la represión contra vecinos que protestaban luego de más de dos días sin luz en una céntrica barriada de Caracas.

“Lanzaron perdigones y bombas hasta el cansancio”, dijo Martínez, quien relató que su niña de 6 años tenía “fiebre y diarrea y no pude ir a una farmacia por el apagón”. 

“Si yo pudiera agarraría lo poco que tengo y me iría del país. Esto es insoportable, aquí hay escasez de todo y ahora también de luz”, agregó Martínez.



Sin agua, comida ni gasolina 



Los venezolanos se las han ingeniado para cumplir tareas tan sencillas como comer, hidratarse, asearse o comunicarse.

“Esta mañana salí a aventurar, apenas me dijeron que llegó la luz esta mañana en el este (de la capital Caracas) salí a ver si podía comprar agua, comida, pero llevo dos horas dando vueltas y la mayoría (de los comercios) no abrieron y los pocos que abrieron solo aceptan efectivo o dólares, que no tengo”, dijo Alexis Reynoso, un obrero de 46 años, resaltando que los bancos sólo permiten retiros menores a 1.000 bolívares en efectivo cuando un galón de agua cuesta más de 10.000 bolívares. Los puntos para tarjetas de debido y de crédito no funcionan por el apagón.

Los automercados que siguen operativos trabajan a media máquina, pudo constatar la agencia de noticias EFE. Las filas en las afueras de los comercios, que son habituales debido a la escasez de alimentos, ahora son más largas con personas desesperadas por productos como hielo, carbón, veladoras y agua potable.

Para comunicarse con sus seres queridos, las personas se agrupan en puntos específicos de autopistas o avenidas donde parece haber mejor suerte a la hora de agarrar conexión a internet o concretar una llamada, aunque sea por unos pocos segundos.

Aunque el suministro está regulado desde hace años en comunidades que reciben agua corriente solo uno o dos días por semana, luego del apagón prácticamente todas las tuberías están secas por lo que la necesidad es mayor, indicó EFE.

Ante ese panorama, cientos se han lanzado a los chorros que caen desde sitios como el cerro el Ávila, que bordea todo el norte de la ciudad, para cargar bidones o los recipientes que cada uno es capaz de llevar a cuestas.

Además la tarea de moverse de un lado a otro va volviéndose más difícil conforme pasan las horas. Las gasolineras han ido cerrando y los conductores cazan cualquier punto de venta para recargar sus vehículos, aunque para ello necesiten permanecer horas en cola.


Cola para poner gasolina en Caracas el 10 de marzo de 2019. Foto: Reuters

El transporte público, que según los transportistas está paralizado en casi 80% por falta de repuestos en toda Venezuela, prácticamente desapareció en las últimas 72 horas lo que ha hecho que este fin de semana más que cualquier otro las vías de Caracas luzcan desérticas.

Por su parte, el ministro de Comunicación e Información, Jorge Rodríguez, informó que las han sido suspendidas clases en todos los niveles y las actividades laborales para el lunes. Rodríguez no mencionó ningún detalle sobre los avances para solventar la falla.

El ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López, pidió “paciencia” a los venezolanos porque todavía “falta mucho” por hacer para reanudar el servicio eléctrico.



No es el primer apagón y puede que no sea el último



El apagón que comenzó el jueves afectó el complejo hidroeléctrico del Guri, que genera más del 60% de la electricidad que se consume en el país. 

Este no es el primero que sufre el país sumergido en crisis como consecuencia de las políticas del gobierno de Nicolás Maduro.

Maduro atribuye el apagón a ataques supuestamente orquestados por Estados Unidos. Pero el sistema eléctrico se encuentra bajo control de su gobierno. 

Las fallas del servicio son frecuentes. Desde hace varios años, Venezuela registra fallas en el servicio eléctrico que el gobierno suele atribuir a acciones de sabotaje pero que analistas sostienen que responden a deficiencias en el mantenimiento de las instalaciones, mala gerencia y corrupción.

Venezuela está sumida en esa severa crisis económica signada por la escasez de productos básicos como alimentos y medicinas, una inflación de siete dígitos y su economía se ha reducido más de la mitad desde 2013, de acuerdo con cifras del FMI. La crisis también ha provocado que por lo menos tres millones de venezolanos huyeran del país, según Naciones Unidas.

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