Japón es uno de los países más seguros del mundo.
Policía comunitaria
Los llamados kōbanson pequeños puestos donde residen y trabajan de dos a tres policías cuya labor es ofrecer un servicio a la comunidad. Ya sea dando información sobre cuestiones relacionadas con seguridad como sobre el paradero de objetos perdidos.
En total hay más de 6.600 kōban repartidos en todo el país.

Los Koban funcionan como pequeños puestos que tiene la policía para estrechar los vínculos con la población.
Japón tiene una de las menores tasas del mundo de crímenes cometidos con armas de fuego. Según la Agencia Nacional de Policía, en 2017, sólo 22 crímenes se cometieron con armas de fuego, dejando tres muertos y cinco heridos.
En comparación, en Estados Unidos hubo 15.612 muertes por armas de fuego en el mismo periodo, según la organización Gun Violence Archive. Esto da un promedio de 42 muertes por arma de fuego por día en Estados Unidos, frente a un total de 44 muertes violentas en Japón en los últimos ocho años (hasta abril de 2018).
La importancia de la educación
Otro factor que ayuda a registrar estos números es la educación de la población.
"En Japón, los niños aprenden desde bien temprano que es un crimen quedarse con lo que no es suyo. No existe eso de "encontrado no es robado", puntualiza Mayumi Uemura, directora de una escuela brasileña en Japón.
La escuela dirigida por Uemura se encuentra en Joso, una ciudad con poco más de 2.000 brasileños ubicada en la provincia de Ibaraki (donde residen cerca de 6.000 brasileños). Estos centros escolares están homologadas por el Ministerio de Educación brasileño y se encuentran en áreas del extranjero con gran concentración de migrantes que siguen el programa educativo brasileño.

La policía realizada actividades de formación en las escuelas para concienciar a los japoneses desde pequeños sobre el respeto a las normas.

La directora de una escuela brasileña en Japón, Mayumi Uemura, dice que la policía organiza actividades en las escuelas.
A veces incluso utilizan mantas y redes para detener a los sospechosos.
"En Japón, la Agencia Nacional de la Policía es la única que coordina el sistema policial", le cuenta a BBC Brasil un policía japonés que no ha querido ser identificado.
El secreto del éxito del modelo japonés, opina él, es la integración que existe entre la policía y la comunidad, basada, asegura en el "respeto mutuo".
Sociedad participativa
Pero además del respeto, en Japón existe también la colaboración ciudadana.
En muchas casas y tiendas hay una pegatina que dice "Kodomo 110ban en el Ie"en la puerta. Eso indica que el lugar puede ser utilizado como refugio para niños que se encuentren en alguna situación de peligro.
Además, durante los primeros seis años de educación primaria, los alumnos llevan colgando de la mochila una alarma que activan en situación de peligro.
La Academia Nacional de Policía ha invertido en que parte de su contingente sean policías políglotas para así poder dar apoyo a la creciente población extranjera, así como al público que se espera para macroeventos como los Juegos Olímpicos, que se celebrarán en Tokio en 2020.
Puede que la tecnología ayude, pero en realidad no son ni los sensores ni las cámaras de seguridad los principales responsables del éxito de la seguridad pública en Japón.
El combo perfecto que ha hecho del país asiático uno de los lugares más seguros del mundo lo forman una mezcla de leyes rigurosas, políticas de prevención del crimen y un conjunto de actividades comunitarias y educativas.
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En 2018, Japón ocupó el puesto número 9 en el Índice Global de la Paz que lidera Islandia. El primer país de América Latina que aparece en este mismo ránking es Chile, pero lo hace solo en el puesto número 28.
Según la oficina de Naciones Unidas sobre drogas y crímenes, en Japón se cometieron el año pasado 0,28 homicidios por cada 100.000 habitantes. En Brasil, por ejemplo, fueron 30,8 homicidios en 2017 (últimos datos disponibles).
Las estadísticas han oscilado en los últimos años, pero hoy en día los japoneses consiguen dormir tranquilos gracias a la seguridad proporcionada por una política de tolerancia cero a las armas y a un sistema policial comunitario en vigor desde hace más de 100 años.
Policía comunitaria
Los llamados kōbanson pequeños puestos donde residen y trabajan de dos a tres policías cuya labor es ofrecer un servicio a la comunidad. Ya sea dando información sobre cuestiones relacionadas con seguridad como sobre el paradero de objetos perdidos.
En total hay más de 6.600 kōban repartidos en todo el país.

Los Koban funcionan como pequeños puestos que tiene la policía para estrechar los vínculos con la población.
Japón tiene una de las menores tasas del mundo de crímenes cometidos con armas de fuego. Según la Agencia Nacional de Policía, en 2017, sólo 22 crímenes se cometieron con armas de fuego, dejando tres muertos y cinco heridos.
En comparación, en Estados Unidos hubo 15.612 muertes por armas de fuego en el mismo periodo, según la organización Gun Violence Archive. Esto da un promedio de 42 muertes por arma de fuego por día en Estados Unidos, frente a un total de 44 muertes violentas en Japón en los últimos ocho años (hasta abril de 2018).
La importancia de la educación
Otro factor que ayuda a registrar estos números es la educación de la población.
"En Japón, los niños aprenden desde bien temprano que es un crimen quedarse con lo que no es suyo. No existe eso de "encontrado no es robado", puntualiza Mayumi Uemura, directora de una escuela brasileña en Japón.
La escuela dirigida por Uemura se encuentra en Joso, una ciudad con poco más de 2.000 brasileños ubicada en la provincia de Ibaraki (donde residen cerca de 6.000 brasileños). Estos centros escolares están homologadas por el Ministerio de Educación brasileño y se encuentran en áreas del extranjero con gran concentración de migrantes que siguen el programa educativo brasileño.

La policía realizada actividades de formación en las escuelas para concienciar a los japoneses desde pequeños sobre el respeto a las normas.
Uemura cuenta que asiduamente se invita a los estudiantes a participar en actividades con la policía. Estas pueden ser desde charlas sobre el uso de drogas hasta hacerles participar en el campeonato de fútbol que organiza el propio cuerpo.
Los alumnos también reciben educación vial.
"Muchos brasileños no saben que aquí está prohibido llevar a alguien atrás en la bicicleta", revela la directora.
La ley para ciclistas es de 2015 y castiga con multas y prisión a quien monte en bicicleta bajo los efectos del alcohol. También está prohibido pedalear con auriculares, operar con tu celular o llevar un paraguas mientras conduces.
Sistema unificado sin rivalidades
La seguridad pública del día a día está garantizada por un contingente de 290.000 policías. Son ellos quienes mantienen esa confianza que existe entre la población y la policía a través de los kōban, ideados en 1874 para combatir el crimen.
Japón está repleto de rigurosas leyes y los policías acostumbran a hacer rondas en bicicletas en su labor de vigilancia. Queda descartado el uso de armas, y en su lugar, suelen recurrir a las artes marciales.

La directora de una escuela brasileña en Japón, Mayumi Uemura, dice que la policía organiza actividades en las escuelas.
A veces incluso utilizan mantas y redes para detener a los sospechosos.
"En Japón, la Agencia Nacional de la Policía es la única que coordina el sistema policial", le cuenta a BBC Brasil un policía japonés que no ha querido ser identificado.
El secreto del éxito del modelo japonés, opina él, es la integración que existe entre la policía y la comunidad, basada, asegura en el "respeto mutuo".
Sociedad participativa
Pero además del respeto, en Japón existe también la colaboración ciudadana.
En muchas casas y tiendas hay una pegatina que dice "Kodomo 110ban en el Ie"en la puerta. Eso indica que el lugar puede ser utilizado como refugio para niños que se encuentren en alguna situación de peligro.
La proximidad de los japoneses con la policía empieza desde muy pequeños, con actividades participativas en las escuelas.
La Academia Nacional de Policía ha invertido en que parte de su contingente sean policías políglotas para así poder dar apoyo a la creciente población extranjera, así como al público que se espera para macroeventos como los Juegos Olímpicos, que se celebrarán en Tokio en 2020.


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